DONDE HUBO FUEGO... CAPÍTULO 7. El elefante en la habitación
DONDE HUBO FUEGO... CAPÍTULO 7. El elefante en la habitación
Y no mentía. Javier podía culpar al hambre o a los nervios todo lo que quisiera, pero aquellas eran realmente las mejores hamburguesas que se había comido en su vida.
—¡Por Dios, podría comerme esto toda la vida, tres veces al día! —exclamó cerrando los ojos y mirando al cielo después del último bocado, aunque era obvio que aquello no tenía ni un solo asomo de insinuación, Ximena no pudo evitar contener al aliento porque aquella expre