CAPÍTULO 57. Las peores verdades
CAPÍTULO 57. Las peores verdades
Corrió detrás de él. Samuel corrió detrás de él golpeando ferozmente la puerta del conductor de aquella camioneta.
—¡Basta, detente! —le gritó golpeando el cristal con el puño, pero sabía que con eso no lograría nada—. ¡Basta papá, no lo hagas! —exclamó y la única respuesta que obtuvo fue un tropezón cuando la camioneta aceleró alejándose de él.
Maldiciendo entre dientes Samuel corrió hacia su propio coche, encendiéndolo y pisando el acelerador con fuerza, para