CAPÍTULO 22. Un detonador
CAPÍTULO 22. Un detonador
Había algo en él que no la dejaba respirar. Naiara no sabía si eran aquellos ojos, o el sudor que le perlaba el pecho, o los músculos en terrible tensión, o gruñidos de cazador hambriento que le salían entre los dientes apretados, o si solo era aquella sensación de calor intenso que él provocaba masajeando sobre su clítoris con fuerza.
Lo único que sabía era que estaba perdida con él, que no le alcanzaba, que podía sentir aquella invasión abriéndola, sometiéndola, haci