CAPÍTULO 149. Hombres en el fuego
A lo mejor era muy masoquista de su parte, o a lo mejor solo era muy valiente, lo cierto fue que Naiara Bravo no pudo cerrar los ojos en el mismo momento en que vio pasar aquel avión. Su corazón se detuvo por un instante, ese en el que vio las compuertas abrirse y aquella masa de agua enorme descender en medio del fuego y la oscuridad de la noche.
Más de cinco mil litros de agua, más de doce mil libras de peso, que apagarían un área considerable alrededor del sitio en el que fueran lanzados.
No