CAPÍTULO 148. La maldición más bonita
CAPÍTULO 148. La maldición más bonita
A Naiara le dolía el corazón, le dolía el alma, le dolía todo. El jefe de la estación de bomberos la dejaba estar ahí, cerca de él, porque sabía que la incertidumbre podía hacerle mucho peor que la conciencia del peligro.
Así que ella estaba allí mientras todos se desesperaban porque comprendían la situación. El agua que descargaba el avión no era un simple rocío, eran miles de litros de agua y tenían peso, mucho peso que si se descargaban sobre solo punto