CAPÍTULO 145. Un intruso en El Mirador
CAPÍTULO 145. Un intruso en El Mirador
Los perros estaban ladrando, y si a Naiara la hubiera despertado el llanto del bebé, se habría asustado menos. Pero los mastines solo tenían un objetivo y era cuidar de la propiedad, así que el hecho de que estuvieran desquiciados solo podía significar que alguien había traspasado los límites de la finca.
—Samuel... —Su nombre salió de sus labios como una súplica, pero para ese momento él ya se estaba vistiendo.
—Tranquila, renacuajo, solo iré a ver qué lo