CAPITULO 32. Un intruso en El Mirador
CAPITULO 32. Un intruso en El Mirador
La noche estaba fresca. Dentro del calor habitual y todo el sol que había tomado ese día en el campo, a la par de los trabajadores, Naiara había terminado con un dolor de cabeza terrible que solo se le había pasado un poco con una ducha de agua helada.
Había esperado con impaciencia a que el abuelo se durmiera, pero estaban pasando no sé qué partido de fútbol en la televisión y al parecer el señor Félix era un fanático absoluto.
Ya pasaban de las once cuand