CAPÍTULO 33. Una sospecha confirmada
CAPÍTULO 33. Una sospecha confirmada
Algo dentro de Samuel temblaba, y aunque se esforzaba por mantenerse ecuánime, no podía evitar presentir que el desastre estaba acechándolos.
—¡¿Envenenando la tierra?! —exclamó Naiara con un jadeo ahogado, mientras sentía que las manos comenzaban a temblarle—. ¡¿Alguien trató de envenenar nuestra tierra?!
Se acercó a Samuel para ver aquella garrafa y cayó sentada a su lado, sin poder creer que alguien fuera capaz de algo tan bajo.
—No puede ser… ¿por qué…?