Capítulo 008
Después de conducir por las calles sin rumbo, Max finalmente detuvo el auto frente a una colina desde donde podía verse la bella ciudad nocturna. Necesitaba calmarse y aclarar sus emociones. Reclinó la nuca en el asiento y se masajeó las sienes, cansado, pensando en lo que acababa de pasar.
Se preguntó a sí mismo:
—¿Cómo es que pensé en Yudith en un momento como ese? ¿Acaso me estoy volviendo loco?
Solo con recordar su aroma casi me hizo perder la razón.
—Ahora que sé que no so