—Estoy bien, seguro es algo que comí —murmuró Yudith, sosteniéndose en el lavabo mientras su rostro reflejaba mucha palidez y gotas de sudor.
—No parece solo eso —insistió Max, acercándose para sostenerla—. ¿Estás segura de que no necesitas ver a un médico?
—De verdad, estoy bien —respondió Yudith, forzando una sonrisa que no alcanzaba a sus ojos—. Solo necesito descansar un poco.
Max la ayudó a levantarse y la llevó en brazos de regreso a la cama. El hombre la observó mientras ella se acomo