Después de cenar, mi hija Cintia se quedó dormida en mis brazos y aunque tenía a mi pequeña así bastante tiempo, no quería llevarla a su cama todavía, ya que el calor de su cuerpecito me hacía sentir tranquilidad, ya que estaba temerosa de que David la apartara de mi lado. Estaba mal y tenía una sensación que me estaba produciendo ansiedad y náuseas, como si presintiera que no me quedaba mucho tiempo para tener a mi pequeña acurrucada en mis brazos. Me interne en mis pensamientos, ya que ahora