DAVID
Desde que Keira se marchó de mi despacho, me quedé muy serio, no dejaba de pensar que tenía una hija y ella no me lo había dicho ¿por eso se marchó de la ciudad hace cuatro malditos años? me preguntaba aunque no podía culparla, ya que me suponía que no quería obligarme a algo que para mi hasta ahora, era imposible, aunque sabía perfectamente que la noche que pase con Keira en aquel hotel no use ninguna protección.
—- Hola ¿puedo pasar? — me pregunto mi amigo Carlos cuando entro en mi des