DAVID
Desde que la vi no podía quitarme de la cabeza su nombre, su suave rostro y esos labios que estaba deseando volver a saborearlos, su nombre para mi sonaba como el suave rumor de las olas, fresco y excitante, al fin y al cabo ella para mi hace cuatro años, había sido todo eso, una mujer excitante y una belleza como no encontré en ninguna otra mujer. En ese momento solo deseaba beber para conseguir olvidarla de nuevo ya que Keira había sido mucho más de lo que esperaba con solo una noche y