DAVID
Al día siguiente estaba en mi despacho sentado en el sillon que habia detras de la mesa y hablando con mi amigo Carlos que más que un amigo era un hermano para mi, escuchamos el sonido de unos zapatos de tacón por el pasillo que llevaba a mi despacho, quedando Carlos y yo mirándonos algo extrañados.
—- Hay tienes a la mejor candidata que podías tener para reemplazar a Caterina — me dijo mi amigo muy sonriente
— ¿Te ocupaste tú de elegir a mi asistente ayer? — pregunte riendo, porque para