Capítulo 87.
— Y ahora, escúchame bien, lobito. Hay otras maneras y por eso es bueno tenerme aquí.
Glenda se arrodilló.
Se acercó a Malía y sopló en sus labios de forma sutil, como si fuera solamente una pequeña brisa delicada en medio del verano.
Los labios de la licántropo escupen el agua y ella abrió los ojos, sorprendiendo a Arkan.
—Malía, regresaste.
— Sí— susurró ella observando su sorpresa.— ¿Qué pasó?
— Nada. Bienvenida. Bienvenida al mundo de los fae— declaró Glenda con una sonrisa.
Malía y Arkan,