Isabella suspiró. —Me armo de valor y me encargo de esto, ¿no?
—Eso es. ¿Y primero?
—Buscar a Lex. Hablar con él. Ni siquiera sé cómo encontrarlo.
—No será difícil —dijo Tessa, mientras revisaba las fotos en su teléfono—. Estaba en la recepción, ¿verdad?
—Sí —le dijo Isabella, tomando su teléfono. Miró la foto de Lex. Era ridículo, pero se dio cuenta de que lo extrañaba. Se arrepintió de haberlo dejado plantado esa tarde. Le devolvió el teléfono.
—Qué marido tan guapo tienes —dijo Tessa riendo,