Capítulo 1
“Padre, no puedes hacerme esto,”
dije, mi voz saliendo firme aunque la ira hervía dentro de mí como una tormenta que no podía controlar, parada justo ahí en la sala tenuemente iluminada de nuestra casa destartalada, mis manos cerradas en puños tan apretados a mis costados que las uñas se clavaban en mis palmas.
El aire estaba cargado con el olor rancio de humo de sus cigarrillos constantes, el tipo que se pegaba a todo, y los viejos tablones del suelo crujían fuerte bajo mis pies des