Capítulo 2Punto de vista de Elena.La casa segura estaba en silencio, demasiado silencioso.Habíamos llegado aquí hacía unos minutos, pero el silencio era peor que el caos del que acabábamos de escapar. No era un silencio pacífico. Era pesado, sofocante, como si presionara sobre mi piel. Podía oír mi propio corazón latiendo en mis oídos, fuerte y desigual, y eso me ponía inquieta.Dante no se había quedado quieto desde que entramos. Seguía paseando por la habitación, cada movimiento brusco y tenso, como si estuviera luchando una batalla dentro de sí mismo.Me senté en el borde del sofá con las rodillas juntas, las manos cerradas con fuerza en mi regazo. Mi pecho se sentía apretado, como si no pudiera conseguir suficiente aire. Quería decir algo, cualquier cosa, pero las palabras no salían.Se detuvo junto a la ventana, parado allí como una sombra, con los brazos cruzados mientras miraba hacia la oscuridad. Su mandíbula estaba apretada con fuerza y cada vez que se movía, los músculos
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