5.
Capítulo 5 El sudor corría por mi cuerpo en ríos resbaladizos, trazando caminos sucios entre mis tetas agitadas y acumulándose en la depresión de mi espalda baja mientras Richard me tenía doblada sobre el escritorio como una puta barata de hotel. Mis palmas golpeaban contra la madera pulida para equilibrarme, culo arqueado alto y sin vergüenza, mis nalgas abiertas bien mientras él trabajaba esa monstruosa polla venosa en mi apretado y virgen culo centímetro a centímetro tortuoso. El estiramie