4.
Capítulo 4
La nueva posición le permitía ir aún más profundo, sus caderas embistiendo hacia adelante fuerte, la polla llegando al fondo cada vez, su hueso púbico frotándose contra mi clítoris.
“Tómalo todo, putita provocadora, sabía que querías esta polla,” gruñó, una mano moviéndose a mi garganta, sus dedos envolviéndola y apretando ligero, lo justo para hacer que mi pulso palpitara bajo su palma, la dominación enviando una fresca humedad saliendo a chorros alrededor de su polla.
Su otra ma