Capítulo 2
“Cierra la boca y sigue frotándote,” gruñó, su voz más áspera, ese filo frío quebrándose un poco mientras guiaba mis caderas con su otra mano, forzándome a moverme más rápido, nuestras pollas vestidas deslizándose juntas con cada mecimiento, la tela susurrando fuerte en la habitación silenciosa, mi precum empezando a gotear y empapar mis bóxers, haciendo todo mojado y pegajoso.
No podía contener los suaves gemidos que escapaban de mi garganta, mi cuerpo calentándose, sudor formándose