PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
Charlotte todavía temblaba con fuerza por el orgasmo intenso que Samantha le había provocado, pero su pulso latía desbocado con algo mucho más oscuro y dominante: puro control. Se incorporó sobre la mesa acolchada con un movimiento decidido, agarró la muñeca de Sam con firmeza y la levantó bruscamente hasta que sus labios chocaron con violencia.
Su beso fue voraz, dientes chocando entre sí, lengua abriéndose paso con fuerza y exigencia. Samantha soltó un gemido