PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
La luz del sol de la mañana se abrió paso a través de las persianas de la oficina de Grant, pero la atmósfera era cualquier cosa menos cálida. El aire olía a madera pulida, café amargo y miedo.
El señor Grant permanecía rígido cerca de su escritorio, con el sudor brillando en sus sienes a pesar del frío del aire acondicionado. Se alisó la corbata una vez, dos veces, un tic nervioso que no podía sacudirse.
Las puertas del ascensor se abrieron.
Entró el Señor Ale