CAPÍTULO 22- DESENREDANDO. Parte 1
El punto de vista de Claire
Juro que parpadeé, y toda mi vida se hizo añicos.
Era jueves por la mañana cuando finalmente se rompió. Estaba sentada en mi escritorio, el zumbido de las luces fluorescentes encima de mí clavándose en mi cráneo como pequeños cuchillos. Mi jefe, el señor Hawkins—cincuenta años, calvo, oliendo siempre vagamente a café rancio—me estaba dando esa mirada. Esa que decía, Claire, no eres suficiente. Claire, eres reemplazable.
“Claire,” comenzó, su voz afilada como papel ra