PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
La lengua de Orión se adentró en sus profundidades, sus dedos acariciaban su clítoris mientras la llevaba al borde del éxtasis una vez más. Los gemidos de Seraphina llenaron la habitación, su cuerpo retorciéndose bajo su hábil tacto. Los dedos de Orión se movían al ritmo de cada una de sus necesidades, su lengua rodeaba su clítoris mientras la empujaba al límite una vez más.
Con un último grito, Seraphina se desmoronó, su cuerpo convulsionando mientras oleadas