UNA SOLA NOCHE. CAPÍTULO 4. Momentos de calidad
Decir que a Karim se le estaban saliendo los ojos de la impresión era poco. ¿Pero ella no le tenía miedo a nada?
Se echó atrás y la miró como si fuera una pequeña y preciosa alien.
—¡Pues fíjate que ya estoy aquí, y no me voy a ir a ningún lado así que más te vale comportarte, o de lo contrario tus padres se van a enterar de lo que estabas haciendo anoche! —siseó con fiereza y por toda respuesta ella dio dos pasos hacia él y se quedó a veinte centímetros de su cuerpo, levantando la barbilla con