UNA REINA EN EL CORAZÓN DEL REY. CAPÍTULO 68. Vamos a dar batalla
La expresión de aquellos ojos negros era confundida y nerviosa. Balbuceaba apalabras que Giulia no llegaba a entender pero se movía detrás de ella a tropezones.
—Yo… yo no…
—¡Shshsh! Silencio —le ordenó la muchacha como si se tratara de uno de sus soldados—. No digas ni una sola palabra. Quiero que me sigas en silencio, si oyes un disparo te pones detrás de mí. Yo te protegeré, ¿entendido?
El chico no siquiera parecía entender por qué, pero no replicó ni se quejó. Puso una mano sobre el hombro