UNA REINA EN EL CORAZÓN DEL REY. CAPÍTULO 42. Prisioneros de guerra
Hasan Nhasir se había jurado sobre la tumba de su madre que jamás sería un asesino despiadado, sin embargo la guerra no la libraban hombres inocentes. Por más que le pesara a su conciencia, si aquellos hombres tenían oportunidad de matarlo, a él y a todos los que amaba o incluso a las personas que apreciaba, como Musalem y Mustafá, sabía que lo harían sin dudarlo. La mirada fiera y despectiva en los ojos del hombre arrodillado frente a él era una respuesta segura.
—¡Alá me recibirá en su reino!