MUÑEQUITA. CAPÍTULO 54. Si te vas...
Estaba ahogándose.
Mitch estaba ahogándose en un mar de dolor mientras las horas pasaban inexorablemente. Ni siquiera podía empezar a imaginarse una vida en la que Grace no estuviera. Era como si sus peores pesadillas, -incluso peores que el momento en que Sandor Dragonov había ordenado que tatuaran su cabeza cuando era solo un niño-, se reunieron todas para atormentarlo.
La operación, por desgracia, fue larga y penosa tanto para Grace como para los cirujanos. Y afuera, en cierto momento, Mitch