MUÑEQUITA. CAPÍTULO 37. Listos para negociar
El silencio en aquella sala era tan profundo que parecía que nadie se atrevía siquiera a pestañar. Aquel grupo lleno de cabezas de familia, todos mayores de cuarenta años, miraban a Mitch con expresiones que variaban entre la incredulidad y la sorpresa. Jamás había pasado por sus mentes incursionar en aquel tipo de negocios pero parecía que después de todo el muchacho estaba más que decidido.
—Así no es como hacemos las cosas —sentenció una de las mujeres.
—Lo entiendo bien —respondió Mitch