FATALIDAD A TU SERVICIO, CAPÍTULO 22. Gritos, sudor y deseo
El agua estaba helada en comparación con el calor que salía de sus cuerpos. El primer instinto de Faith fue retirarse, pero una mano de Charlie se ancló furiosamente sobre la tele de la espalda de su vestido y la otra fue a su nuca, manteniendo sus labios pegados a los suyos hasta que escuchó aquel pequeño jadeo involuntario.
—Quédate conmigo...
—Charlie...
—Aunque sea para castigarme, aunque sea solo hoy, aunque sea para enseñarme todo lo que perdí... por favor... quédate conmigo.
Su boca traz