CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 41. El jefe de un clan
Realmente no demoraron mucho en llegar con la medicina, pero para aquel momento Kristoff ya no sentía si le ponían una inyección o si Jana le ponía las nalgas como un alfiletero. Iba y venía de la conciencia según si la fiebre le bajaba un poco o seguía subiéndole, y en cierto punto Jana ya no estaba muy segura de que aquello no fuera psicosomático.
No había estado expuesto a nada peligroso en los últimos días como para agarrar una infección tan severa, y la quemadura no le iba a provocar tanta