CAPÍTULO 44. Date la vuelta
Mar estaba a punto de desmoronarse, pero él no estaba dispuesto a dejar que nada del pasado se interpusiera entre los dos. Aquel momento no iba a perderse en negativas, así que siguió a su instinto, siguió a los deseos de su cuerpo y del de Mar y la besó, la besó contra aquella pared como si le fuera la vida en eso.
Su boca era pequeña y dulce, con una lengua traviesa que se enredaba con la suya buscando más. Alan exploró cada centímetro, mordió sobre sus labios, se bebió hasta el último jadeo