Durante los siguientes minutos, vio a Rossi jugar con la comida, todavía pensando en la conversación anterior.
Él dejó los cubiertos y tomó su copa de vino.
–Háblame más de Santi.
Ella lo miró e inclinó la cabeza.
–¿Qué quieres saber?
Edwar se encogió de hombros.
–Cualquier cosa. Todo lo que hasta ahora no me hayas contado. ¿Qué más le gusta comer?
Rossi sonrió.
–Ojalá pudiese decir que son los guisantes o el brócoli, pero, por desgracia, es el helado.
Él se echó a reír y ella se rio t