La presencia de Edward la tenía inquieta, la pena de la muerte de sus padres empeoraba toda esta situación. No lograba conciliar el sueño. Así que decidió salir. . .
El aroma del mar era muy relajante para ella y al mezclaba con el aroma de las flores y de algo más que no era capaz de nombrar, la hacía sentir paz. Cerró los ojos y aspiró profundamente. Resultaba muy familiar y profundamente atractivo, algunas emociones despertaban en ella, pero no podía concretar de qué se trataba.
–Hola, Ros