La palabra cayó en la habitación como algo lanzado desde una gran altura.
Dos.
Nadie se movió. Nadie habló. La ciudad afuera continuó con su indiferente murmullo y en algún lugar al fondo del pasillo un reloj marcaba el tiempo y el refrigerador hacía el sonido que siempre hacía a esa hora y nada de eso importaba en absoluto porque Claire Renner acababa de decir dos y la forma de todo había cambiado de nuevo.
Sophia fue la primera en hablar.
—Dos —repitió. No era una pregunta. Solo la palabra, g