El SUV negro se detuvo en la entrada privada de la sede de Vanguard. Elena y Damián bajaron juntos, el aire fresco de la noche rozando su piel. Su vestido esmeralda aún llevaba leves rastros de la ducha anterior, pero ninguno de los dos lo mencionó. El casi-beso del ascensor en el gala seguía flotando entre ellos como una frase inacabada.
Caminaron por el lobby de mármol en silencio. La seguridad asintió al pasar. Las puertas del ascensor se abrieron en cuanto se acercaron. Damián pulsó el botó