Las puertas del ascensor se cerraron detrás de ellos al dejar el piso del gala. Elena se apoyó contra la pared espejada, aún sonrojada por la ducha y la adrenalina de la noche. Damián se paró frente a ella, sus ojos oscuros y hambrientos incluso después de las dos cargas que ya había bombeado dentro de ella.
El ascensor comenzó a descender.
Entonces las luces parpadearon una vez y todo se volvió negro.
El ascensor se detuvo con un suave tirón entre pisos. Solo la luz roja de emergencia brillaba