Irene decidió no ocultar más la situación, ya que Diego había visto el frasco.
—¿No ves las letras en el frasco? ¿No sabes leer?
Al ver la apatía en su rostro, la ira de Diego solo aumentó.
—¡Irene!
Irene sintió que su enojo era completamente irracional.
—Tú dijiste que no querías hijos, ¿verdad? Que permitir que fuera tu esposa ya era suficiente, y que no debía esperar nada más. —Irene pronunció con calma las palabras que Diego había dicho en el pasado.
—¿Cuándo dije eso? —Diego se quedó atónit