—¿Estás bien? Si no, podemos dejar de conducir y tomar un taxi. —preguntó Irene a Bella en el coche.
—¿Qué va? Solo fue un pequeño choque. —respondió Bella mientras arrancaba el motor—. ¿Tienes miedo?
—¿Cómo no voy a tener miedo? —dijo Irene, llevándose la mano al pecho—. ¡Me asustaste!
—Fue solo un ligero golpe, no pasa nada. Ellos se harán cargo de los gastos, ¡y yo luego le pediré una compensación por daños emocionales! —bromeó Bella.
—¿Y él te lo va a dar?
—¿No viste la matrícula del coche?