—Mami... —Félix aún estaba medio dormido, apoyando la cabeza en su hombro.
—¿Feli? —Irene exclamó sorprendida—. ¿Tienes fiebre?
Félix asintió suavemente, sin decir nada. Irene lo tomó en brazos y lo llevó de vuelta a su habitación.
—Cariño, papá llamó a alguien para que te lleve a casa. —Ezequiel se quedó en silencio unos segundos antes de soltar a Nieves.
—¿No vas a regresar conmigo? ¿Aún piensas en esa mujer? —Nieves dijo con la voz entrecortada.
—Papá tiene otras cosas que hacer, cosas import