Al decir esto, Irene miró a Diego. En sus ojos había una mezcla de disculpa y culpa.
—En ese momento, solo pensé desde la perspectiva de un empresario...
—En los negocios, hay que ser objetivo; no voy a opinar. —dijo Irene.
—No, fui yo quien no consideró todo. —Diego continuó—. Si lo pensara ahora, diría que Estrella es una buena amiga tuya, y no solo no haría la compra, sino que también ayudaría a su familia a salir adelante.
—¿Debería darte las gracias por eso? —Irene sonrió levemente.
—De hec