—Todos ustedes están con la cabeza en las nubes por el amor, no sé qué hacer con ustedes. —Bella suspiró.
Irene no respondió. Bella la miró y le preguntó:
—No me digas que... ¿porque Diego te protegió en el ascensor, ahora te gusta de nuevo?
—No, no es eso. —Irene se apresuró a decir—. Solo siento que... el destino es caprichoso. Antes, yo lo adoraba y él ni siquiera me miraba, me ignoraba por completo. Ahora que finalmente lo he dejado ir, él aparece de esta manera.
—Te lo digo, no te dejes lle