—Las experiencias amorosas de ustedes son tan dolorosas que no me atrevo a enamorarme. —Vicente suspiró.
Primero fue Pablo, que perdió la razón al enamorarse de la esposa de su amigo y se dedicó a sembrar discordia.
Luego estuvo el ciego Diego; la mujer que amaba estuvo a su lado, y después de más de tres años de matrimonio, aún no se dio cuenta.
¿Es el amor realmente tan ilusorio, o simplemente no saben cómo manejarlo?
En cualquier caso, lo que había sucedido con estos dos hizo que Vicente se s