—Sí, he estado con mi novio desde hace cinco años, pero por malentendidos nos separamos. Mi hijo ya tiene cuatro años, es muy inteligente y adorable. Señor Alvarado, en unos días podrás conocerlo. —Irene sonrió con ternura al hablar de su hijo.
Ezequiel tomó unos segundos para asimilar la noticia. Cuando finalmente recuperó el enfoque, respondió:
—Bien, tengo muchas ganas de verlo.
En realidad, no tenía ganas de nada. Irene había aparecido repentinamente con un novio, y eso no era nada comparado