Parecía que tenía algún problema serio en los ojos. La noticia de que Diego había ido al hospital se esparció rápidamente.
—¿Qué pasó? ¿También fuiste al hospital? —le preguntó Pablo.
En ese momento, Diego estaba tumbado en una cama del hospital, con algo fresco sobre los ojos, lo que le resultaba muy agradable.
—Exceso de uso de los ojos, me siento incómodo, vine a que me revisen. —dijo él.
—Me alegra que estés bien. —respondió Pablo—. Pensaba invitarte a salir a tomar algo, pero he oído que ha