La contraposición era tan grande que Lola no pudo evitar llorar más fuerte.
—Creía que tenías una comprensión clara de nuestra relación. —dijo Diego—. Todo ha terminado, ¿y vienes a cuestionarme?
—¿Terminado? —Lola, con ojos lacrimosos, lo miró—. ¿Empieza y termina todo según tú? ¿Por qué no me preguntas mi opinión?
—¿Tienes derecho a comenzar o terminar? —Diego escupió con desdén—. ¿Tienes una percepción tan distorsionada de tu identidad? No necesitaba tu consentimiento al principio, y por lo m