—Pero él es tan malo. —dijo Estrella—. Ayer por la noche me di cuenta de que, si no fuera por Vicente, que llegó a tiempo, realmente me forzaría a llamarte.
—La próxima vez que pase algo así, no lo cargues sola. —dijo Irene—. Llámame, yo iré, ¿qué más puede hacer?
—Hay muchas cosas que puede hacer. Los hombres piensan con la entrepierna, tú sabes lo que eso significa. —dijo Bella.
—¿No puede ser? Ya estamos divorciados. —Irene se sorprendió.
—¿Y eso qué significa para él? —replicó Bella—. Ese ti