—¡¿Cómo es posible?! —exclamó Diego sin poder contenerse.
Irene bajó la mirada, ocultando la tristeza en sus ojos. Diego, por alguna razón, sintió un atisbo de pánico en su pecho. También apartó la vista, incapaz de mirar a Irene.
—Tú también sabes que hay alguien en mi corazón, ¿verdad? Dijiste que a ti también te gusta alguien. Debes saber cómo se siente amar a alguien. Yo, con respecto a ti... nunca he sentido así.
A pesar de ser una explicación, al mencionar que Irene tenía a alguien, Diego