—¿Tú lo tienes? —Irene simplemente lo encontraba muy gracioso—. ¿Es que porque tu familia es más rica que la mía, yo soy menos que tú? ¿Puedes hacer cosas que yo no puedo hacer?
—¿Y qué más? Toda la familia Vargas depende de mí; no solo no tratas de halagar o complacerme, sino que además haces cosas que me enfadan.
—¿Qué es lo que quieres, entonces? —Irene tomó una respiración profunda para calmarse.
—No es cortés no corresponder. —Diego la soltó, ajustándose la corbata—. Di tú qué hacer.
Irene